Hay abundancia, amor, alegría en nuestro entorno, pero en muchas ocasiones no nos llega porque no lo dejamos entrar en nuestras vidas. De aquí que la abundancia y la prosperidad depende de lo que nos permitimos aceptar.

Es como si tuviésemos apagado el interruptor que nos conecta con la abundancia: no quiere decir que no haya corriente eléctrica, sino que hay un mecanismo que obstruye el flujo y son nuestros pensamientos limitantes.

Con nuestro pensamiento atraemos y alejamos experiencias y lo hacemos frecuentemente desde la inconsciencia. Tal y como el coach Anthony Robbins dice: Lo que una persona cree, lo que juzga factible o no, en gran medida determina lo que es capaz de hacer o no.

Cuando uno cree que no puede hacer una cosa, envía mensajes coherentes a su sistema nervioso que limitan o suprimen su capacidad de hacerlo y a la inversa.

La llave está en aprender a sentirnos merecedores de todo lo bueno que hay en la vida.

En este aspecto María Luisa Becerra nos aporta lo siguiente: “Tu eres el creador de lo que tienes prosperidad o escasez, esta no depende de los movimientos del mundo, pero sí de la creatividad de tu pensamiento”.

 

“Solo cuando te creas merecedor del amor que la vida tiene para ti, lo recibirás”

Maite Doménech

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Impartida

27 de mayo del 2010 en la Farmacia Internacional (Barcelona)

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