Soloquierojugar

Por favor, ¡sólo quiero jugar y disfrutar!

¿Cuál fue vuestro inicio como deportistas?
¿Qué hizo que empezaseis a practicar deporte?

Los inicios pueden ser muy variados y a cual más interesante

Os explicaré el mío…

A mis 9 años la escuela organizó una salida/actividad deportiva, ¡nos fuimos a patinar a la pista de hielo del FCB! ¡Madre mía! Jamás había patinado y la verdad es que estuve días nerviosilla ya que eso del hielo… como que no lo veía demasiado claro, jejejeje.

El día de la actividad me lo pasé en grande, alguna que otra caída, pero en fin… genial hasta que me quité los patines. ¡DIOSSSSSSSS, mis pies! Tenía cuatro rozaduras, uixxxx qué dolor, aquellas botas eran un martirio. A pesar de ello yo estaba contenta y llegué a casa eufórica explicando lo bien que me lo había pasado y lo divertido que era. Fui a patinar una vez más y nuevamente los pies destrozados.

A todo ello ya quedaban pocos meses para acabar la escuela y por aquel entonces si sacaba buenas notas a final de curso, mis padres me hacían un regalito.

¿Podéis adivinar cuál fue en esta ocasión el regalo? Tic-tac, tic-tac, tic-tac…

¡SÍ!!!!!!!! ¡Lo habéis acertado! Una BOTAS DE PATINAJE

Evidentemente tardé escasos días en volver a patinar, con mis súper botas (dos números más grandes y blandas como la mantequilla, pero en fin eran también los inicios de mis padres -:)  y más contenta que unas pascuas.

Ese mismo día encontré a una chica que estaba enseñando a otras niñas -o al menos a mí me lo pareció-,  me acerqué a ella, le estiré del “plumón” y le dije:

“Hola, quiero aprender, ¿me puedes dar clases?”.

¡Sí, sí, tal cual! Así fue mi inicio. Evidente ella preguntó por mis padres para hablar con ellos y ya empecé a recibir clases de patinaje sobre hielo.

Al cabo de un año y medio, me presenté al Campeonato de España categoría Infantil B y ¡¡¡¡LO GANÉ!!!!!! Impresionante, ni me lo creía… y el resto menos.

Recuerdo que fui a jugar, fui a pasármelo bien, fui a hacer el programa que me habían montado y a hacer lo que sabía hacer, sin más. Sin presiones, sin agobios, simplemente para mí era una aventura, UN JUEGO. Y tanto fue así que en el propio campeonato hasta hice más de lo que sabía… Estaba tranquila y puestos a hacer pensé y ¿por qué no hacer ese salto que me gustaba? y ¡toma! simplemente lo probé y salió perfecto.

La cara de mi entrenadora os la podéis imaginar, ¿verdad?

Este fue el fin de mi disfrute ya que a partir de entonces, la niña de escasos 11 años y medio se encontró un escenario totalmente diferente; las compañeras no me hablaron durante meses, las madres y padres (de patinadoras que llevaban 4 ó 5 años patinando) me controlaban al minuto el tiempo de la clase que me daba mi entrenadora por si me daba más minutos a mí que a sus hijas, en casa había discusiones entre mis padres por ver el deporte desde diferente prisma e importancia, la federación detrás, etc…

Lo único que yo sé es que aquello que empezó como un JUEGO dejó de serlo simplemente por haber sido YO EN ESENCIA y por haber DISFRUTADO PATINANDO.

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Soledad, presión, exigencia, discusiones, tensión, cansancio, tristeza, confusión y un largo etc. de emociones estaban presentes en mi día a día. Por supuesto que también habían días de risas, de alegrías y de logros… pero tamizadas siempre tras un filtro de emociones que, para aquel entonces con mis ya 12-13 añitos, no supe cómo gestionar.

A pesar de ello patiné hasta los 20 años quedando prácticamente siempre podium a pesar de no rendir al 100% y de sentir que no podía ofrecer ni disfrutar de mí y de todo mi potencial.

Por ello mi propio recorrido personal y profesional. Por ello acompaño a deportistas desde lo que soy con mi experiencia personal y profesional. Por ello mi búsqueda de estos años en encontrar técnicas y herramientas cada vez más resolutivas, rápidas y definitivas, para facilitar ese cambio, ese desbloqueo interno y reconexión con uno mismo para que todo deportista DISFRUTE de su práctica deportiva y de lo mejor de sí mismo.

 

¿Cuántos de vosotros habéis visto niños que hacen deporte porque es la pasión frustrada de uno de sus padres?

¿Cuántos de vosotros habéis tenido padres que dejan de ser objetivos y presionan al hijo para que sea a toda costa un campeón Olímpico?¿ O bien se creen que ya tienen a un Olímpico en casa?

¿Cuántos de vosotros habéis visto a niños que simplemente quieren jugar y por ser buenos, se encuentran dentro de la competición sin haberlo pedido?

Os podría seguir haciendo preguntas… pero creo que ya sabéis por donde voy.

La siguiente imagen para mí es suficientemente explícita de todo lo compartido anteriormente.

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Por ello solo añadiré:

Demos permiso para que los niños disfruten practicando deporte. Desde el FLUIR y desde el DISFRUTE, lo mejor de uno mismo aparece por defecto.

Miremos a los niños como niños que son y dejemos que sean ellos los que elijan lo que quieren ser y cómo quieren vivir el deporte.

Permitamos que vivan los beneficios y aprendizajes del deporte y no que queden con traumas por haber vivido unas circunstancias deportivas que ellos nunca pidieron.

 

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